Estilo directo
-¿Estuviste en Cádiz?
-Sí, desde el viernes por la noche.
-¿Y qué tal?
-Bien, bien... Por cierto, mientras sacaba el billete en Santa Justa vi a un tipo curioso.
-¿Por...?
-No sé, me llamó la atención: tenía cara de sapo y estaba sentado en un banco lleno de cáscaras de pipas, envuelto en una manta de viaje.
-¿Y...?
-Pues nada, no paraba de seguir con la mirada a una viejecilla que iba de arriba abajo por el andén.
-¿Hubo algo entre ellos?
-Sí, no veas... En un momento dado la anciana se le enfrentó.
-¿Y qué hizo el hombre?
-Dio un manotazo, se echó la manta sobre la cabeza y se tumbó en el banco.
-Bueno, pero...¿y el fin de semana?
-Espera, espera... ¿sabes que cuando me bajé en Cádiz casi dos horas después me encontré al mismo tipo?
-No me digas, qué interesante. ¿Y esta vez qué hacía?
-Intentaba convencer a un vigilante para que le dejara dormir en la estación.
-¿Esta es toda tu historia?
-¿Rara, verdad?
-¿Rara? A mí me parece un poco tonta. Anda, vamos, que llegamos tarde...